Gracias Robe

Por: Nibeth Duarte @nibeth91

La muerte de Robe, significa para mí ver cómo sucedieron tantas andanzas, amores y caminos mientras escuchaba su música. Despedir varias primeras veces, ese amor que pintaba con carboncillo en los dedos los dibujos más realistas que haya visto en vivo en mientras en las noches se emborrachaba sin límite y ahí aparecía Robe…

“Condenado a mirarte desde fuera
Y dejar que te tocara el Sol.

Y si fuera mi vida una escalera
Me la he pasado entera buscando el siguiente escalón

Convencido que estás en el tejado
Esperando a ver si llego yo”

(La vereda de la puerta de atrás)

Sin saberlo hice de mis días sus canciones, confundía la vida con la música…

“Muere a todas horas gente dentro de mi televisor… quiero oír alguna canción!”

(La vereda de la puerta de atrás)

En Asilo conocí a ese médico de día y punkero de noche y a su hermano quien por más ropa negra que usara solo emanaba ternura, con él las amanecidas era puro Extremoduro y whiskey barato, mover la cabeza sin asco, sacudir las penas con esas letras que si lo piensan solo hablan de amar, de esta vida sin sentido y de la amistad…

“Tú, harta de tanta duda

Yo, de preguntarle al viento

Tú, que dónde conocí a la Luna

Yo, que en qué coños ocupo el tiempo…

Salir, beber, el rollo de siempre”

(Salir)

De lo más hermoso que hizo Robe fue unirnos a mi hermano y a mí. Yo, que no perdonaba un concierto, le fui mostrando el mundo como lo entendía entonces: Radiohead, Björk, Guns N’ Roses, Nick Cave e incluso los Corraleros de Majagual. Pero él solo conectó con Extremoduro, y después con Marea, como si esas canciones hubieran estado esperándolo desde siempre. Con su música recorrimos los pueblos con mis papás; peleábamos en casa, rompíamos puertas, y alguna que otra vez nos tocó escucharlo en solitario. Pero yo sabía que él también estaba escuchando, que esa emoción que un día me habitó a mí ahora lo habitaba a él. Y en ese puente invisible, hecho de guitarras, rabia y ternura, nos encontramos como hermanos.

“La canción de que el tiempo no pasara

Donde nunca pasa nada…

Una racha de viento nos visitó

Y al árbol ni una rama se le agitó

La canción de que el viento se parara

Donde nunca pasa nada”

(Dulce introducción al caos)

Pase del amor a la amistad porque Robe volvió a aparecer con Carolina, junto a ella en las tardes de Antena creamos una amistad que la música unió.

“Se le nota en la voz, por dentro es de colores

y le sobra el valor que le falta a mis noches

y se juega la vida siempre en causas perdidas…

Si te vas me quedo en esta calle sin salida.”

(Si te vas)

Así era Robe en mi historia: aparecía en cada giro importante, como si me acompañara sin proponérselo.

Aún aparecen todos los días muertos en nuestro televisor, seguimos buscando la droga más fuerte, que parece ser la música y desasosiego de esta vida sin sentido nos seguirá arrojando al amor y a las amistades que sostienen nuestros días.

¡Que guarrada sin ti!


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